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La búsqueda frenética de la niña secuestrada en un bosque de Licantén

  • Más de 150 efectivos, entre policías y bomberos, participan en el rastreo de la menor. Acusado era apodado “el brujo” y se habría llevado a la menor tras atacar a su abuelo.

Frenética jornada han tenido los más de 150 efectivos desplegados en la zona del cerro Quelmen en la comuna de Licantén, ubicada en la Región del Maule, quienes desde el viernes rastrean la zona en busca de una menor de 11 años (E.C.V) que desapareció luego de que José Navarro Labbé (31), quien era apodado “el brujo”, la raptara según denunció su abuelo.

Así este lunes, 60 detectives de la Brigada de Ubicación de Personas, de la prefectura de Curicó, Cauquenes y Talca y de la Brigada Canina de la PDI, se desplegaban en el lugar. Además 70 carabineros, 20 bomberos y un centenar de lugareños trabajaban para dar con alguna pista de la menor. Al equipo se sumaron tres canes con sus guías y un helicóptero, quienes recorrieron el sector de los bosques hasta pasadas las 20 horas.

Además, durante el día se empadronó la zona urbana de la comuna para comprobar que el sospechoso no hubiera salido del sector.

  • El brujo

Aunque siempre le causó desconfianza a la familia, José Navarro frecuentaba de vez en cuando la casa de la niña. Recorría unos 15 kilómetros, a pie, desde El Canelillo, comuna de Vichuquén, hasta el sector rural de El Quelmen para visitar a los abuelos de la menor, Norma Herrera y Luis Rafael Vidal. “A mí no me gustaba que él viniera a vernos, porque nunca avisaba y tardaba mucho en irse”, relata la anciana, mientras espera alguna noticia acerca de la búsqueda de su nieta.

Norma Herrera es amiga de los padres del presunto secuestrador y relata que conoce al sujeto desde niño. “Creo que llegó hasta tercero básico. Hablaba poco, contestaba lo que uno le preguntaba, después de pensar un rato. Era raro, no me daba confianza. Siempre andaba engañando a la gente, se hacía pasar por brujo, sanador y yerbatero. Venía a la casa a sanar a mi esposo, pero eran mentiras, nunca hizo nada”, dice la mujer, quien era la encargada de cuidar a la niña y su hermano menor mientras su hija salía a trabajar.

Herrera relata que en sus visitas, Navarro siempre estaba muy interesado en la menor y constantemente aludía a los supuestos poderes de la niña y cómo él podía ayudar a potenciarlos. “Decía que venía a darle fuerza porque tenía un don, que lo había heredado de la familia. Yo lo reté un par de veces, porque andaba preguntando tanto por ella”, recuerda.

  • El tesoro

La abuela de la menor agrega que el día en que Navarro se la llevó lo hizo para ayudarle a encontrar un supuesto tesoro que estaría enterrado en el sector del cerro. “Le dije que no queríamos plata sucia de tesoros ni cosas parecidas, pero mi esposo no me escuchó y salió no más”, lamenta la mujer puntualizando que “el muchacho me miró con mala cara y salió igual con mi esposo (abuelo) y la niña a buscar el famoso tesoro”.

Todavía herido, Luis Rafael Vidal, su abuelo, lamenta lo sucedido. “Él estaba en la casa esperándome cuando llegué de mi trabajo el viernes. Me dijo que venía a buscarme para ir a buscar un tesoro, yo no le creí mucho, pero igual lo acompañé, advirtiéndole que si encontrábamos algo yo no quería nada de ese tesoro”, señala.

Vidal también indica que Navarro insistía en los poderes y la energía de su nieta y que ese día señaló que sin ella no encontrarían nada. “Me dijo que la niña tenía poderes y que ella tenía que ir también. Yo pensé que al estar conmigo estaría protegida, pero no fue así. Partimos con una pala, un chuzo, una bebida y tres Super8 que él llevaba en una mochila negra. Llegamos al cerro, hicimos el hoyo entre los dos, pero de pronto me pegó un palazo en la cabeza, yo no pude defenderme y caí al hoyo, pero alcancé a quitarle la pala, que me sirvió para subir después”, relata el abuelo agregando que “lo único que recuerdo es la cara de mi nieta que abrió los ojos y luego los cerró, pero después caí aturdido, no sé hacia dónde huyó con la niña”.

Respecto a la personalidad de Navarro, Vidal dice que “él decía que hacía sanaciones, limpiezas de casa. Este cabro nunca ha trabajado, estuvo preso por abusar de sus hermanas, pero él decía que era una condena injusta”, relata.

El hecho mantiene consternados a los habitantes de Licantén y la vecina comuna de Vichuquén. El alcalde de esta última comuna, Roberto Rivera, visitó a los familiares y tras esto señaló que “él (Navarro) es una persona ampliamente conocida en Vichuquén, es un hombre muy arraigado a la cultura campesina, que normalmente se veía con sus atuendos ligados a la vestimenta del campo”.

Por su parte, el concejal de Licantén, Claudio Reyes, agregó que “desde la madrugada del sábado estamos todos comprometidos en la búsqueda y no hemos parado, somos más de 100 vecinos los que estamos buscando incesantemente. Esto es algo tremendo, que nos tiene a todos abrumados, sobre todo porque sabemos que el sujeto tiene antecedentes por abusos sexuales”.

Efectivamente, José Navarro Labbé, según los registros policiales, cuenta con una condena por abuso sexual, del año 2010, la que cumplió en 2014. Al cierre de esta edición, la policía aún no daba con el paradero de la niña secuestrada.

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La Tercera | Autor: Paula Riquelme | Fotografías de Agencia Uno

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