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El huracán de Hermes Soto: Los errores que ponen en la mira al jefe de Carabineros

  • La noche del viernes, el general Soto, tras viajar a La Araucanía, informó en La Moneda que no había antecedentes distintos a los entregados inicialmente en la muerte del comunero. Al día siguiente debió explicarle al ministro de Interior que se había equivocado y que hubo manipulación de evidencia.

Tenía planificado continuar con su agenda sin alteraciones. El General Director de Carabineros, Hermes Soto Isla, evaluaba, sostienen fuentes de gobierno, acudir la semana pasada a los eventos pactados con anterioridad a la muerte por un tiro en la nuca del comunero mapuche Camilo Catrillanca en medio de un operativo institucional en la zona el miércoles 14 de noviembre, tras un asalto a tres profesoras en Ercilla.

Fue el titular de Interior, Andrés Chadwick, quien le ordenó modificar su itinerario y dirigirse el viernes 16 a La Araucanía a constatar en terreno qué versiones se manejaban sobre el caso. De ese viaje, retornó con información que hoy se sabe que era, al menos, equivocada. Por ejemplo, que no había habido videos del operativo.

La Moneda había salido en pleno -sin evaluar matices, pese al reciente Caso Huracán-, a respaldar la tesis oficial de que Catrillanca había fallecido en un enfrentamiento posterior al robo y que el comando Jungla (sólo el fin de semana se especificó que los involucrados eran parte del GOPE) había actuado acorde con el protocolo. Fue esa la bajada comunicacional -hoy cuestionada por la fuerza de los hechos- de las autoridades el miércoles y jueves. Y eso es precisamente, lo que hoy le cobran a Soto Isla: haber suministrado información equívoca y arrastrado con ello a La Moneda en la crisis.

“Tenemos que estar respondiendo por una muerte y por una manipulación de evidencia de la que no somos responsables porque Carabineros no nos dijo la verdad”, sostiene una alta fuente de Gobierno.

En este sentido, los consultados por La Tercera PM recalcan que es improbable que este caso le cueste el cargo a Soto Isla, en particular porque no existe en el generalato una figura idónea para reemplazarlo, pero sí admiten que hay reparos sobre sus capacidades y que la confianza está quebrada. También apelan a que su ascenso se produjo en el marco de la intervención más radical hecha en la institución en marzo de este año y que no queda “cantera” de donde sacar un mandamás.

Con todo, aseveran que esta causa marcará toda su gestión.

Desde Carabineros, el mayor Diego Rojas resalta que “aquí hay una situación grave y por eso se tomaron los cursos de acción. Se actuó de forma inmediata y con la severidad respectiva, dentro de las atribuciones del Director General”. Asegura que los detalles acerca de por qué desde que ocurrieron los hechos se entregaron distintas versiones sobre lo ocurrido será aclarado por Soto Isla hoy durante la sesión especial en la Cámara de Diputados.

Soto Isla ya abordó el tema esta mañana con el cuerpo de generales. Allí adelantó lo que le transmitirá a la Comisión de Seguridad Ciudadana y la Derechos Humanos y Pueblos Originarios: que hasta el sábado en la tarde le habían proporcionado información falsa.

  • Itinerario de errores

Fue la visita el jueves 15 del abogado Luis Hermosilla y el subsecretario Rodrigo Ubilla a una reunión con el fiscal regional Cristián Paredes y otras autoridades a La Araucanía, la que sembró las primeras dudas en el Ejecutivo sobre si Carabineros estaba diciendo la verdad. Había ciertas inconsistencias sobre las circunstancias en que murió Catrillanca y el Ejecutivo le exigió a Soto Isla, aclararlas. El General había sido elegido, precisamente, por tener un buen perfil en terreno.

Soto Isla fue citado esa tarde, posterior al retorno de Hermosilla y Ubilla a la capital, a una cita en La Moneda y se le ordenó tomar el control de la situación. El General viajó el viernes, con una comitiva de altos funcionarios, a la zona. Se habría entrevistado, entre otros, con Mauro Victtoriano, jefe de la Zona Araucanía de Control y Orden Público, e Iván Contreras Figueroa, prefecto de Fuerzas Especiales de La Araucanía. Los personeros –que fueron pasados a retiro- le transmitieron que no había fisura alguna en las versiones de quienes estuvieron presentes en los operativos y que podía volver a Santiago a entregar tranquilidad.

Eso hizo la noche del viernes 16: informó, junto al General inspector, Kurt Haarmann Ritter, a Chadwick que los cuatro funcionarios que estuvieron en el incidente con Catrillanca no portaban cámaras, por lo que no había registro visual de lo ocurrido; que el contingente posterior sí contaba con el equipo adecuado y que no había antecedentes distintos a los entregados originalmente.

Esa jornada, el Instituto Nacional de Derechos Humanos (INDH) ya había hecho referencia a la declaración de M, el adolescente de 15 años que acompañaba a Catrillanca, y que hablaba de un tiro directo por parte de un funcionario al que podía identificar, pero el Ejecutivo mantuvo firme el respaldo a lo señalado por Soto.

En las horas posteriores, además, se instaló por parte de Carabineros la tesis de que no hubo grabaciones del fallecimiento de Catrillanca. La mañana del sábado, Soto Isla ratificó, en esta línea, lo publicado por La Tercera al respecto.

Recién esa tarde, el relato oficial comenzó a tambalear. La directora del INDH, Consuelo Contreras, reveló que M había declarado que uno de los funcionarios que lo detuvo portaba una cámara y que cuando lo llevaban en el carro policial “se sacó la cinta de grabación y la guardó”.

En la reunión de las 18.00 horas en la casa de Chadwick –a la que también asistió el abogado Hermosilla- Soto Isla llegó con una versión diferente. Hasta ese minuto, sabía, por un aviso que le había llegado de la zona, que un funcionario, el sargento Raúl Ávila, portaba una cámara. Entre las 18.00 horas y la medianoche del sábado, se habría clarificado lo que había ocurrido. Ávila había grabado y destruido la evidencia. Al parecer, la había lanzado por un baño. Aunque eso también, admiten en el Ejecutivo, puede ser falso.

Cercanos a Soto Isla, en tanto, aseguran que al encuentro con el ministro llegó ya con toda la información. Como sea, el nivel de incertidumbre es tal que también en el Gobierno dudan sobre la veracidad del resto de las grabaciones: el equipo de Fuerzas Especiales podría haber alterado también la evidencia y las imágenes, grabadas desde el helicóptero por un copiloto, no tienen suficiente resolución.

En la denuncia enviada por Chadwick al fiscal Paredes, pocos minutos antes de las 00.00 horas del sábado, se adjuntan tres numerales con datos diferentes entregados por Carabineros.

“El día de hoy, sábado 17 de noviembre de 2018, el General Director, Luis Hermosilla y yo nos reunimos nuevamente, oportunidad en que nos informó de los hechos descritos en el numeral 3 del oficio que se acompaña. Con el mérito de esa información, en cumplimiento de mis obligaciones legales y con el objeto de colaborar en la investigación del Ministerio Público, se informó a Ud. de estos antecedentes directamente, comunicación que vengo en concretar por este acto (…) Adjunto a esta presentación Oficio Nº 115, de fecha 17 de noviembre de 2018, de la Dirección General de Carabineros”, escribió Chadwick.

La Tercera | Autor: Ivonne Toro

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